Hoy he visto una flor como nunca antes lo había hecho...

Me encanta apreciar la naturaleza, el mar, la montaña, los animales... Todo, pero especialmente las flores, pues pueden estar casi en cualquier lado, además de ser muy distintas entre sí, en forma, color... En definitiva, me parecen preciosas y me encanta apreciar sus diferencias. 


Alguna que otra vez me han preguntado qué es para el amor, y creo firmemente  que se podría explicar con flores, pero esta vez he visto una flor con una nueva perspectiva. Y aunque pueda parecer una tontería (de hecho lo es) me ha recordado la vocación que tengo. Todos alguna vez hemos escuchado la metáfora de las plantas respecto a la educación, pero yo en lo personal no recuerdo haberme parado nunca a pensarla. 


Nunca he sido una chica Pinterest, la verdad, siempre he vivido muy despreocupada acerca de que outfit llevar o de cualquier cosa que requiera inspiración. Por eso es que ha sido ahora cuando me he creado una cuenta (para decorar un poquito mi blog, convirtiéndolo así en más atractivo y agradable para la vista). En un principio quería que todo mi blog fuera elaboración propia, pero cualquier foto que pusiera en el cabecero le daba un aire demasiado nostálgico... Por eso acabé decantándome por las actuales flores de Pinterest que podéis apreciar. Entonces, hoy al entrar en la app de nuevo, me han salido más Pins de flores, me he fijado en una en específico y no he podido evitar acordarme de la labor educativa. Creo que forma parte del nuevo yo que está cultivando esta etapa (universitaria) de mi vida y la verdad es que ME ENCANTA. 


Como iba diciendo, ver esa foto me indujo en una pequeña reflexión (que como ya he mencionado, seguro que os suena). Todos somos plantas (supongamos que angiospermas, aquellas que pueden producir flores y/o frutos), es decir, tenemos el potencial de florecer aunque también cabe la posibilidad de que no lleguemos a ello. Entonces, debemos pensar la labor docente como la "responsable" de favorecer ese proceso, favorecer que nuestros alumnos florezcan como personas. 


Si lo pensamos, al éxito (o no) de que una planta llegue a florecer está determinado por sus condiciones ambientales. Es decir, si se encuentra en un lugar óptimo, si dispone de los recursos necesarios: una buena calidad de la tierra (riqueza de minerales para absorber), una buena posición para recibir una adecuada luz solar, las condiciones meteorológicas, etc. Lo importante de todo esto es que CADA planta tiene unas necesidades distintas, aunque hay unos mínimos comunes: el estar plantadas por ejemplo (porque se puede prescindir del propio suelo, aunque no de los minerales, siendo la prueba de ello los cultivos hidropónicos). 


Entonces, nuestra labor como maestras es proveer aquellos recursos que son óptimos para el florecimiento de nuestros alumnos como personas. Es decir, explotar su máximo potencial, que alcancen todo aquello que esté dentro de sus posibilidades, (y aunque suene un poco utilitarista) para que aporten lo mejor posible a la sociedad. Pero prefiero enfocarme en su propio crecimiento personal, facilitarles la búsqueda y alcance de su propia felicidad, lo más importante en la vida (bajo mi punto de vista, claro). 


Tenemos que tener en cuenta que cada planta que tengamos en clase va a tener unos recursos distintos, una familia distinta, con distintas capacidades. Por ello es que debemos brindar a aquellos más desfavorecidos las oportunidades que no tendrían. Esta última labor no debería ser individual ni reducirse únicamente a lo escolar, sino que debería extrapolarse a un compromiso social que hoy en día escasea debido a las extendidas ideas utilitaristas (fuertemente ligadas al sistema productivo vigente). Pero ante las condiciones existentes, la implicación y vocación de aquellos profesionales que tienen trato directo con los niños (personas en desarrollo) son lo más poderoso. 


Las personas somos iguales a las plantas, cada una de nosotras tiene unas necesidades distintas, aunque tengamos unas cuantas comunes y básicas. Estas no son solo biológicas como el respirar, comer, beber... sino también afectivas, por ejemplo (tal y como aprendimos en Psicología del Desarrollo en el primer cuatri). Aunque también debo señalar que tenemos una diferencia significativa, no estamos determinados como las plantas. Sí que estamos muy influenciados pero no determinados, por ello es la responsabilidad de nuestro florecimiento como personas también recae sobre nosotros mismos. Porque nuestra vida es y ha sido la que nos ha tocado, no podemos cambiar nuestras condiciones ambientales ni lo que hemos vivido, especialmente durante nuestra infancia, cuando más vulnerables hemos sido. Pero sí que tenemos la (obligación y) responsabilidad de reconstruirnos, no solo por nosotros mismos  sino por aquellos que queremos, por los que nos rodean. Todos hemos librado nuestras batallas, todos hemos tenido que enfrentar numerosos problemas, unos más que otros, claro está, pero en esta vida, por suerte o por desgracia, nadie está exento del sufrimiento. Pero DEBEMOS, reconstruirnos, dejar atrás y superar aquello que algún día nos ha marcado para poder ofrecer nuestra mejor versión a quienes más queremos. No tenemos la culpa de lo que hemos tenido que pasar, pero los demás tampoco. Todas nuestras vidas son un proceso de florecimiento. 


Para cerrar esta entrada quiero añadir algunas de mis fotos favoritas (soy consciente de que algunas no son especialmente bonitas pero su belleza reside en el significado que tienen para mi): 




























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